08 julio 2011

No soy muy buena para las despedidas.


Aunque lo parezca y el drama corra por mis venas (aunque de forma más leve que mi querida S.C.), en realidad no suelo ser una persona muy sensible. Si me cuentas tus problemas, lo más probable es que no sepa como reconfortarte; si algo malo te pasa, sólo se me ocurrirá un chiste para tratar de aliviar la situación; si a alguien que no conozco le pasa algo, sólo murmuraré un "pobrecit@" y seguiré mi camino. Si te vas, lo más probable es que sólo te de un abrazo y haga un intento de llorar, porque aunque lo sienta, algo en mi interior hará que las lágrimas se queden más estancadas que el agua en las calles de Maracaibo cuando llueve mucho.

Las despedidas no son lo mío, porque sencillamente en el momento no las concibo. Estoy frente a la persona, sé que quizás no nos volvamos a ver face-to-face por un bueeen tiempo, pero lo único que alcanzo a hacer es soltar algo tipo "marica, te voy a extrañar" y quedarme enganchada a ella por aproximadamente medio minuto. Es ya después, cuando estoy sola, que me doy cuenta de que va a pasar igual que con los demás: No tendré la iniciat
iva de hablar con ellas, probablemente ellos tampoco la tengan, dejaremos de hablar, y cuando nos veamos por la calle quizás ni siquiera nos saludemos. La única comunicación que habrá entre nosotros serán los retweets de Twitter o los reblogs de Tumblr. Y después pensaré "ay, marico, ojalá todo fuese como antes y pudiésemos hablar de cualquier mariquera pa' matar el tiempo"... pero se me pasará y lo olvidaré hasta que me de el próximo ataque nostálgico.

¿Y saben que odio de mí? Pues eso. He conocido a mucha gente maravillosa, gente con la que debería seguir hablando, gente que me ayudó y apoyó en todo el tiempo que estuvimos juntos; y cuando llega el momento de la despedida (qué se yo, me graduo de
un curso o me cambio de colegio) simplemente los dejo atrás, como si nada hubiese pasado, sólo recordándolos. Con toda la tecnología que hay (el pin, el msn, el Face, el Twitter...), yo sigo sin intentar recuperar la relación que teníamos anteriormente. Y al final quedamos sólo como conocidos. Así, como cuando tu Sim deja de hablar con uno de sus amigos, primero se vuelven amigos lejanos, y luego se vuelven conocidos, como si todo ese tiempo que pasaron juntos intercambiando globitos de diálogo nunca hubiese pasado.



Este año he conocido a gente maravillosa. Gente con la que pude hablar en toooooda mi estancia en la escuela o en el curso de inglés o en cualquier sitio al que fuese, pero con la que no lo hice porque no hallaba la situación oportuna (venga, que no soy de esas que simplemente le llegan a un extraño y dicen "¡Holi marico! ¿Te gusta Pokémon? Porque yo tengo Pokémon White y blahblahblah..."). Gente que me ha enseñado muchas cosas, con la que he reído hasta el dolor de estómago, con la que he montado dramas exagerados, con la que he hablado de videojuegos y no me han mirado raro por ello, que me ha enseñado sobre música, sobre libros y hasta sobre otras personas, gente que se las ha arreglado para que hiciera cosas que antes ni pensaba (hay que echarle bolibombas para que me tire de un tobogán aaaaaaalto en un parque acuático); gente genial. Gente a la que no quiero dejar en el olvido, al igual que todas las demás. Gente con la que quisiera estar en contacto toda mi vida, saber que no han olvidado a la marica de las chapas que siempre estaba con el DS encima, que cuando me vean podamos mantener una conversación mas o menos larga y no tener silencios incómodos. Gente que no me vea pasar a su lado y ni se moleste en detenerse para escuchar mi saludo.

Y sólo para redundar un poquito más, soy un asco para las despedidas. Nunca hago una despedida propiamente dicha, siempre lo dejo como un hasta luego. Sólo he visto una peli de Peter Pan (una animada en la que sale Jane, la hija de Wendy) y no recuerdo que dijesen la frase que sale en la imagen al principio del post; pero casualmente la encontré en WeHeartIt y me pareció perfecta para la entrada. Y no sólo para la entrada, si no para definir lo que siento cada vez que me toca separarme de alguien por un tiempo indefinido.

En mi traducción pobre (con todo y que ya terminé un curso de inglés que me llevó dos años y medio), vendría diciendo algo como "Nunca digas adiós, porque decir adiós significa alejarse. Y alejarse significa olvidar". Esto no necesariamente tiene que ser así, ya que aunque la persona esté lejos sigue estando en nuestro interior, así como los dinosaurios; pero sigue teniendo su trocito de razón. Cuando me alejo de alguien, con el tiempo, cuando ya dejamos de hablar tan seguido y las charlas empiezan a volverse cansinas, lo último que decimos es un "adiós", y llego a olvidarlo hasta que me de la nostalgia. No es como si decir un "hasta luego" fuese a cambiar eso... pero sería la mar de cool que lo hiciese.

En fin. Como cosa rara, me volví un rollo haciendo una entrada para el blog. Trataré de resumir todo en pocas palabras (difícil, enrollarme se me da de maravilla): Quizás mañana no vuelva a ver a gente a la que me alegro muchísimo de haber conocido, al menos no en persona, y me conozco lo suficiente como para saber que no haré realmente un esfuerzo por mantener nuestra relación como está o mejorarla más. Pero quiero saber que no nos daremos un "adiós", si no un "hasta luego", y tarde o temprano nos volveremos a encontrar y seguiremos actuando de la misma forma que como lo hacemos ahora. Dudo que alguno de ellos (aparte de S.C. y Limón, que lo harán por razones obvias) lea esto, pero al menos espero que les quede una idea parecida a la que trato de dejar aquí cuando llegue el momento.

Con la ligera sensación de que tendrá que levantarse muy temprano, se despide
KyokoD (co-bloggeando con las fantabulosas y jamás olvidadas S.C. y Limón)

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