22 diciembre 2012

En busca de un amor que valga la pena (O razones por las que terminaré sola con 50 gatos)

(Dedicada a KyokoD, y a todas las que hemos pasado por lo mismo)

Oh, Lizzie, todas te comprendemos...
 
Es una verdad universalmente conocida que todas las mujeres, lo admitamos o no, soñamos con nuestra propia historia de amor. Sea un romance de cuento de hadas, una historia de aventura épica donde nuestro Link personal nos rescate de la gente del Crepúsculo y nos lleve de vuelta a Hyrule para reinar juntos para toda la eternidad (Espero haberlo escrito bien(?)), o un príncipe sexy de bata blanca con bisturí, carro último modelo, mansión enorme estilo victoriano y renombre internacional para que te lleve de congreso por el mundo (Y que se parezca a Ben Barnes, a Nick Jonas o a Logan Lerman...).
El punto es que todos soñamos con encontrar el amor verdadero, del tipo que, sea por el drama o por la comedia, por la fantasía o por la locura, la gente escribe novelas.
La cosa es... Que el mundo está plagado de seres que parecen haber nacido con el único propósito de echarte a perder la novela.
No sé quién le dijo a los hombres que el coqueteo empalagozo, baboso y demasiado obviamente directo como para ser siquiera romántico funcionaba, no sé si es alguna táctica barata que ha pasado de generación en generación, algo que aprendieron de una revista o si lo vieron en alguna porno... Pero NO, hombre, NO FUNCIONA.
De hecho, todo lo contrario.
Nos espanta.
Digo, no es que no queramos romance en nuestras vidas (todo el mundo quiere un poco de romance en sus vidas), pero como dice mi mamá, "Todo a su tiempo", no tiene sentido adelantar las cosas.
¿Crees que vas a enamorar a una mujer con decirle a los dos días de conocerla, cuando ella apenas se sabe tu nombre que tiene "la sonrisa más linda que has visto en tu vida" que "te gustaría conocerla mejor" que "quieres besarla"? *agita las pestañas a lo Sebastián en la Sirenita*
Esto no nos funciona ni a nosotras...
 
¿Qué crees que va a ver ella: A un príncipe encantador que ha venido a rescatarla de su vida de monotonía y aburrimiento para llevarla a su tierra de cuento de hadas decorada con motivos de Los Vengadores?
¿Alguien podría decirme quién es el de amarillo?
Pues no. Vemos a un acosador. A un hombre desesperado que se salta todas las etapas básicas de romance para ir directamente a la parte que le interesa.
Y no, la cursilería no te ayuda, y espiar nuestro Facebook para ver que nos gusta y "tener cosas en común" nos hace sospechar que nos observas mientras duermes y tienes un cuarto oscuro lleno de fotos de nosotras bajándonos del carro.
Pana, eres creepie, punto.
Pero calma, chicas, y calma, chicos, que no todo está perdido. Ni todos los hombres son así, ni que en tus primeros intentos de conquistar a una chica quedes como un completo idiota significa que vayas a ser así de patético para toda la vida.
Primero, si de verdad ella te gusta, ESPERA. No, aparecerte en su casa no es esperar, no, los mensajes acosadores no cuentan como esperar, no, llenarle el chat de facebook con líneas re-cliched no cuenta como esperar.
ESPERAR es conocerla, ESPERAR es ir etapa por etapa, quemar el cuarto oscuro e ir fase por fase, como Dios manda.
Y por Dios, se los pido, se los suplico, acepten las indirectas de que no está funcionando. Sí, Luis Fonsi dijo que no se daría por vencido, pero si ven que la están incomodando, déjela ser, no es la indicada, y no van a conseguir que cambie de opinión.
En resumen: Dejen de ser unos desesperados, ES-PE-REN, y acepten el rechazo cuando toca. Nadie dijo que su princesa sería le primera mujer que cruzara la puerta.  
Ahora, mujeres, no desesperen tampoco. Que los hombres que les gusten las ignoren y los demás sean... Así, no significa que estemos destinadas a la soledad. El amor cuando tiene que llegar, llega, incluso cuando menos lo esperamos, incluso en un caso perdido reformado, incluso si no es como esperábamos que sería.
Aunque para casos así, prefiero quedarme sola.
Decidida a no darse por vencida todavía, y buscando nombres para gatos por si las moscas, se despide,
 
S.C. (co-bloggeando con KyokoD y Limón)
 
 
 


21 diciembre 2012

Sobreviví al fin del mundo.

21/12/12
10:48pm

No es la primera vez en mis 18 años de vida en que llega la fecha en la que se supone que el mundo se acabará. He optado por tomármelo como 'la vida y la muerte se trata de nacer, morir y no darte cuenta de que estás muerto/a una y otra vez'.

Pero he de confesar que tanto el 6 de Junio de 2006, como ésta madrugada me entró cierta angustia y nerviosismo. ¿Qué pasaría si el mundo en realidad se acabara hoy? Pues, se acabaría y listo. ¿Pero en dónde quedarían todos mis sueños/metas/deseos/fantasías/propósitos/añoranzas/etc. sin cumplir? Y es entonces cuándo la angustia explota dentro de mí chocando furiosamente contra las paredes de mi cuerpo, agitando violentamente a todo aquello que conforma mi conciencia y haciendo que el nerviosismo se apodere completamente de mí. «¡NO PUEDE SER QUE HAYA DEJADO TODO PARA DESPUÉS!» Esa voz melosa y burlona comienza a repetir una y otra vez «No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy» ¡Y que se burle, carajo! Porque verdaderamente, tenemos la mala costumbre de no hacer las cosas en el momento, de dejar todo para después como si fuésemos a vivir por siempre y 'después' podría situarse en el infinito. 

A veces deberíamos situarnos por unos instantes en 'El Fin Del Mundo', no imaginándonos matando zombies ni huyendo del corazón de la catástrofe, sino viéndonos desde adentro, imaginando cómo nos sentiríamos al ver todos esos sueños y metas frustradas. Y por una vez por todas, levantarnos de la cama, salir a buscar, hacer   y deshacer para que cuando llegue el fin del mundo o el fin de nuestro mundo propio (llámese muerte natural), nos vayamos limpios, con el alma ligera y sin arrepentimientos.

"Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir siempre"  Mahatma Gandhi. 
Limón (sí, sigo viva), co-bloggeando con KyokoD y S.C