31 marzo 2011

Melissa Winter y Le Plan Malévolo

Hay muchas cosas que me gustaría tener, pero no puedo por una u otra razón. Así que cuando veo que alguna persona la tiene, no puedo hacer otra cosa más que amenazarla con que algún día se levantará, no la encontrará, mirará por la ventana y ahí estaré yo, riendo malévolamente y escapando en mi Melimóvil. Usualmente lo digo en broma —aún estoy reuniendo dinero para comprar el Melimóvil—, pero llega un momento en el que simplemente TIENES que robar algo, o sí o sí, de vida o muerte. Ese fue el caso, hablando con Victoria:

—¿Qué haremos en 5º año? —preguntó, así de improviso. Yo, con el cerebro demasiado afectado por el reciente taller de química, sólo pude responder:

—Copiar temas y copiarnos en los exámenes, por supuesto.

—Pero no quiero copiar —replicó ella—, eso da flojera y se me entumece la mano.

—Agarramos el cuaderno de alguien que ya haya copiado todos los temas y listo.

—Mmmh… ¿Isobelle? —propuso dudosa.

—Dudo que su hermano nos deje siquiera mirar a la estantería donde guarda los cuadernos —contesté. Estaba muuuy segura de que ese niño podía sacrificar su violín para golpearnos a las dos hasta sacarnos de la casa.

—¿Paulie?

—Conociéndola, le deben faltar un montón de temas…

—Qué confianza.

—No voy a entrar a robar a su casa para luego encontrarme con que tiene los temas incompletos —bromeé, imaginando que Paulie nos echaría de su casa apenas oliera nuestra presencia. O viera los ojos saltones de Victoria asomándose por la ventana.

—¿Paulette?

—Nos dirá que somos unas vagas y que tenemos que esforzarnos y anotar nosotras. —No es que conozca mucho a Paulette, pero tiene ese aire de “con la jaiba voy a dejar que te aproveches de MÍ trabajo” tan fuerte que no dan ganas de preguntarle.

—¿William?

—Ya está apartado —Igual y no, pero estaba muy segura de que varias personas habían tenido la misma idea que nosotras años atrás.

—¡¡Me rindo!! —gritó, recostándose en las escaleras y mirando al techo—. ¿Quién nos queda? Si no son ellos, ¿Quién podría tener los cuadernos completos y con notas entendibles?

Escuché un coro de violines acompañado de cantos gregorianos muy cerca de allí. A los pocos segundos, Sybille se sentó a nuestro lado, con su típico rostro angelical —el cual a estas alturas ya yo no creía—.

—¡Hola! —saludó como si nada. Un aura de luz magicomística salía de ella, así como los objetos cuando tienes que usarlos en un videojuego. Pasaron varios segundos de silencio en los que Victoria y yo la mirábamos fijamente—… ¿Sucede algo?

Los cantos gregorianos y los violines acompañantes cesaron. Un montón de gente empezó a salir de la sala de la coral, hablando tonterías varias y diciendo “mardito” a cada treinta segundos, muy en contraste a lo que recién habían cantado.

Vic y yo intercambiamos miradas. La respuesta había estado en el salón de al lado todo el tiempo y ni siquiera nos habíamos percatado. Fue casi que telepático. Nada más bastó con mirarnos para tener una pequeña conversación:

“No creo que ella nos diga que no si se los pedimos.”

“Pero igual y sí lo hace, así que hay que preguntar.”

“¿Qué hacemos si dice que no?”

“Ya nos las arreglaremos…”

—Syyybiiiiille —llamé, con voz cantarina—, si te pidiéramos prestados los cuadernos que estás usando este año… ¿Nos los darías?

—Ni hablar —contestó en plan broma, con una sonrisa de “primero la lluvia ácida disolverá el colegio”—, mi hermano me crucificaría.

—¿Ni aunque los devolvamos pronto? —miré a Victoria por lo que acababa de decir. Ella me dirigió una mirada de “jamás los devolveremos, tranquilízate”.

—Ni aunque los devuelvan pronto. Mi hermano cuenta con esos cuadernos para poder defenderse de forma más o menos decente el año que viene, así que como ya ven, están ocupados —explicó, de forma más seria. Igualmente dudo que realmente estuviese tomando en serio nuestra pregunta, aunque en realidad fuéramos muuuuuuuy en serio.

Alcé ambas cejas y entrecerré los ojos —expresión que me tocaba utilizar para suplantar el gesto de la ceja alzada que no sabía realizar—. Volví a mirar a Victoria. Ésta tenía cara de póker, pero sabía que por ella pasaba la misma idea que yo: Si Sybille no nos prestaba los cuadernos, nosotras tendríamos que “tomarlos prestados”.


Melissa Winter,

Preparando el plan malévolo LIKE A BOSS

Y KyokoD (co-bloggeando con S.C.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario